

¿Qué barreras de acceso impiden que todas las personas puedan disfrutar de nuestra oferta cultural presencial y digital?
¿Qué medidas podemos implementar en nuestros proyectos culturales para derrumbar esas barreras?
¿Qué alianzas podemos establecer con profesionales y entidades sociales que trabajan en el ámbito de la discapacidad?
La respuesta a estas preguntas requiere analizar el caso concreto de cada proyecto, contenido o espacio cultural. Sobre todo pensando en la realidad de profesionales, pequeños proyectos y entidades culturales de proximidad.
Por eso, pensamos en la utilidad de contar con una propuesta metodológica que nos permita hacer, paso a paso, una autodiagnosis situada. Y también, conocer y evaluar las posibles mejoras que podemos implementar de forma realista, ya sea directamente o con la ayuda de profesionales especialistas.
Compartimos aquí una primera versión en abierto, con la intención de mejorar su contenido y formato gracias al contraste y sugerencias que nos hagáis llegar todas las personas que os animeis a utilizarlo.
¿Es accesible tu proyecto cultural?
Te invitamos a revisar de un modo integral la experiencia cultural que estás diseñando u ofreciendo: antes de llegar a ella, en la bienvenida a tu espacio, durante su disfrute y después de que finalice.
Y, sobre todo, a hacer este viaje poniéndote en la piel de las personas que pueden encontrarse con las diferentes barreras de acceso que identificamos.
A partir de los resultados de este ejercicio de autoevaluación, deberías poder:
Ser consciente de las principales BARRERAS que encontrarán las personas con discapacidad en tu experiencia cultural.
Planificar las MEJORAS necesarias y las medidas disponibles. Priorizando las más importantes, pero también aquellas que puedan ser más factibles de poner en práctica.
Establecer unos OBJETIVOS graduales y realistas para implementar esas mejoras. Siempre de acuerdo a tus recursos económicos, de personal y de tiempo.
Accesibilidad universal
Sería la condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible. Presupone la estrategia de ‘diseño para todos’ y se entiende sin perjuicio de los ajustes razonables que deban adoptarse (artículo 2.c. de la Ley 51/2003, de 2 de diciembre, de Igualdad de Oportunidades, No Discriminación y Accesibilidad Universal de las Personas con Discapacidad).
Los criterios DALCO
Los criterios DALCO son otra referencia de interés para abordar la accesibilidad universal, en este caso aplicado a entornos. Aparecen en la norma UNE 170001-1.2007 de la Asociación Española de Normalización y son un acrónimo de:
- Deambulación, autónoma y cómoda por el espacio cultural.
- Aprehensión, que permita coger y manipular cualquier elemento.
- Localización, tanto de los lugares, itinerarios y servicios, como temporal (cuándo va a pasar algo).
- Comunicación, permitiendo tener todas las personas la misma información previa, durante la visita o posterior.
Alteridad
Ya finalmente, apostamos por la ALTERIDAD (ponerse en el lugar del otro). Lo que implica hablar, escuchar y empatizar en la medida de nuestras posibilidades. Lo ideal sería incorporar profesionales con discapacidad en los procesos de diseño o en nuestros equipos. También podemos buscar alianzas con las entidades sociales y de usuarias que seguro existen en vuestro territorio. Como nosotros hicimos, por ejemplo, en A Coruña (Galicia). Muchas de estas entidades ofrecen además formación especializada y servicios de apoyo.
Segmentación
En nuestra propuesta, aunque partimos de una vocación universalista, nos apoyamos también en la SEGMENTACIÓN de públicos culturales desde un punto de vista operativo. Como sabemos desde la acción cultural o desde la comunicación ninguna acción podrá ser igualmente efectiva para toda la ciudadanía o para “todos os públicos”.
Por eso, para aproximarse por primera vez y comprender las situaciones y necesidades más habituales proponemos segmentar el abordaje de las barreras que afectan a diferentes colectivos o ámbitos de la discapacidad.
Esto no implica obviar las preferencias y necesidades individuales de cada persona. Sabiendo también que, sin dejar de ser una aspiración, no siempre podremos llegar a todas las situaciones concretas, teniendo en cuenta los recursos y tiempo con los que contamos en el día a día de una pequeña organización cultural.
«Nuestros públicos se componen de individuos que son infinitamente diferentes, los motivos por los que están interesados en lo que les podamos ofrecer son muy variados y, además, les impulsan necesidades diferentes.
En un mundo ideal, confeccionaríamos a medida de cada uno de los individuos todo lo que ofrezcamos. Pero eso no es práctico.
La segmentación, sin embargo, es una solución pragmática. Es una manera de agrupar, a los miembros de una audiencia particular, en grupos de tamaño manejable, a los que poder dirigirse según sus necesidades específicas, sus deseos y motivaciones.»
Morris Hargreaves Mcintyre, autor del modelo Culture Segments.
¿Qué medidas técnicas pueden ayudarte?
Para desarrollar las diferentes MEJORAS que te marques como OBJETIVOS, hemos recopilado una selección de buenas prácticas y recursos técnicos. Pero es importante que tengas en cuenta que la accesibilidad no es una mera acumulación de herramientas de apoyo. Por el contrario, requiere:
PLANIFICAR, para introducir mejoras graduales, realistas y sostenibles a lo largo de toda la cadena de accesibilidad. La accesibilidad no se improvisa, se planifica.
NO ES TODO O NADA. Tampoco disponer de las medidas más modernas y caras. Debe adaptarse a la realidad de los recursos, económicos, personales y de tiempo de las organizaciones culturales. Mejor empezar por intentar hacer una o dos cosas bien hechas, que dejar en un cajón la intención de mejorar hasta poder hacerlo todo.
- EVALUAR continuamente. Se trata, por tanto, de estar abiertas a aprender de las personas usuarias.
Y sobre todo, tener CONTINUIDAD para que el público objetivo nos conozca, se generen hábitos y se construya una relación estable. Hay que evitar hacer cosas puntuales que podrían ser, o interpretarse, simplemente como estrategias de marketing (similares a las de greenwashing).
Para esta propuesta metodológica partimos de varios enfoques y conceptos que nos permiten ligar la accesibilidad con la evaluación y mejora de las experiencias culturales:
Cadena de accesibilidad
Aunque se emplee técnicamente el término de “cadena”, nos gusta más pensar en la accesibilidad como un camino. Uno en el que es importante tener cuidado de que cada paso sea accesible. Como veremos, más allá del momento en el que está sucediendo un concierto musical, por ejemplo, implica pensar en si todos los pasos que deben permitir llegar a ese momento son también accesibles.
Experiencia/viaje de usuaria
El segundo término que traemos está muy ligado. Se trata de una técnica cada vez más empleada en el ámbito cultural para analizar y mejorar la calidad de la experiencia que viven los públicos culturales en nuestros espacios y programaciones. Nos invita a ponernos en la piel de la persona que nos desea visitar. Y analizar así tanto las dificultades como los puntos positivos que encuentra en cada paso de su relación con nuestra oferta cultural.
Cadena de accesibilidad
Aunque se emplee técnicamente el término de “cadena”, nos gusta más pensar en la accesibilidad como un camino. Uno en el que es importante tener cuidado de que cada paso sea accesible. Como veremos, más allá del momento en el que está sucediendo un concierto musical, por ejemplo, implica pensar en si todos los pasos que deben permitir llegar a ese momento son también accesibles.
Experiencia/viaje de usuaria
El segundo término que traemos está muy ligado. Se trata de una técnica cada vez más empleada en el ámbito cultural para analizar y mejorar la calidad de la experiencia que viven los públicos culturales en nuestros espacios y programaciones. Nos invita a ponernos en la piel de la persona que nos desea visitar. Y analizar así tanto las dificultades como los puntos positivos que encuentra en cada paso de su relación con nuestra oferta cultural.
También consideramos relevantes estos otros conceptos adicionales:
Accesibilidad universal
Sería la condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible. Presupone la estrategia de ‘diseño para todos’ y se entiende sin perjuicio de los ajustes razonables que deban adoptarse (artículo 2.c. de la Ley 51/2003, de 2 de diciembre, de Igualdad de Oportunidades, No Discriminación y Accesibilidad Universal de las Personas con Discapacidad).
Sobre los términos diseño universal o diseño para todos podemos encontrar también referencias de gran utilidad. Destacamos la idea de que la accesibilidad debe estar presente ya desde el momento en el que se concibe o diseña el espacio, actividad, producto o experiencia.
Los criterios DALCO
Los criterios DALCO son otra referencia de interés para abordar la accesibilidad universal, en este caso aplicado a entornos. Aparecen en la norma UNE 170001-1.2007 de la Asociación Española de Normalización y son un acrónimo de:
- Deambulación, autónoma y cómoda por el espacio cultural.
- Aprehensión, que permita coger y manipular cualquier elemento.
- Localización, tanto de los lugares, itinerarios y servicios, como temporal (cuándo va a pasar algo).
- Comunicación, permitiendo tener todas las personas la misma información previa, durante la visita o posterior.
Segmentación
En nuestra propuesta, aunque partimos de una vocación universalista, nos apoyamos también en la SEGMENTACIÓN de públicos culturales desde un punto de vista operativo. Como sabemos desde la acción cultural o desde la comunicación ninguna acción podrá ser igualmente efectiva para toda la ciudadanía o para “todos os públicos”.
Por eso, para aproximarse por primera vez y comprender las situaciones y necesidades más habituales proponemos segmentar el abordaje de las barreras que afectan a diferentes colectivos o ámbitos de la discapacidad.
Esto no implica obviar las preferencias y necesidades individuales de cada persona. Sabiendo también que, sin dejar de ser una aspiración, no siempre podremos llegar a todas las situaciones concretas, teniendo en cuenta los recursos y tiempo con los que contamos en el día a día de una pequeña organización cultural.
«Nuestros públicos se componen de individuos que son infinitamente diferentes, los motivos por los que están interesados en lo que les podamos ofrecer son muy variados y, además, les impulsan necesidades diferentes. En un mundo ideal, confeccionaríamos a medida de cada uno de los individuos todo lo que ofrezcamos. Pero eso no es práctico.
La segmentación, sin embargo, es una solución pragmática. Es una manera de agrupar, a los miembros de una audiencia particular, en grupos de tamaño manejable, a los que poder dirigirse según sus necesidades específicas, sus deseos y motivaciones.»
Morris Hargreaves Mcintyre, autor del modelo Culture Segments.
Alteridad
Ya finalmente, apostamos por la ALTERIDAD (ponerse en el lugar del otro). Lo que implica hablar, escuchar y empatizar en la medida de nuestras posibilidades. Lo ideal sería incorporar profesionales con discapacidad en los procesos de diseño o en nuestros equipos. También podemos buscar alianzas con las entidades sociales y de usuarias que seguro existen en vuestro territorio. Como nosotros hicimos, por ejemplo, en A Coruña (Galicia). Muchas de estas entidades ofrecen además formación especializada y servicios de apoyo.
Accesibilidad universal
Sería la condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible. Presupone la estrategia de ‘diseño para todos’ y se entiende sin perjuicio de los ajustes razonables que deban adoptarse (artículo 2.c. de la Ley 51/2003, de 2 de diciembre, de Igualdad de Oportunidades, No Discriminación y Accesibilidad Universal de las Personas con Discapacidad).
Los criterios DALCO
Los criterios DALCO son otra referencia de interés para abordar la accesibilidad universal, en este caso aplicado a entornos. Aparecen en la norma UNE 170001-1.2007 de la Asociación Española de Normalización y son un acrónimo de:
- Deambulación, autónoma y cómoda por el espacio cultural.
- Aprehensión, que permita coger y manipular cualquier elemento.
- Localización, tanto de los lugares, itinerarios y servicios, como temporal (cuándo va a pasar algo).
- Comunicación, permitiendo tener todas las personas la misma información previa, durante la visita o posterior.
Alteridad
Ya finalmente, apostamos por la ALTERIDAD (ponerse en el lugar del otro). Lo que implica hablar, escuchar y empatizar en la medida de nuestras posibilidades. Lo ideal sería incorporar profesionales con discapacidad en los procesos de diseño o en nuestros equipos. También podemos buscar alianzas con las entidades sociales y de usuarias que seguro existen en vuestro territorio. Como nosotros hicimos, por ejemplo, en A Coruña (Galicia). Muchas de estas entidades ofrecen además formación especializada y servicios de apoyo.
Segmentación
En nuestra propuesta, aunque partimos de una vocación universalista, nos apoyamos también en la SEGMENTACIÓN de públicos culturales desde un punto de vista operativo. Como sabemos desde la acción cultural o desde la comunicación ninguna acción podrá ser igualmente efectiva para toda la ciudadanía o para “todos os públicos”.
Por eso, para aproximarse por primera vez y comprender las situaciones y necesidades más habituales proponemos segmentar el abordaje de las barreras que afectan a diferentes colectivos o ámbitos de la discapacidad.
Esto no implica obviar las preferencias y necesidades individuales de cada persona. Sabiendo también que, sin dejar de ser una aspiración, no siempre podremos llegar a todas las situaciones concretas, teniendo en cuenta los recursos y tiempo con los que contamos en el día a día de una pequeña organización cultural.
«Nuestros públicos se componen de individuos que son infinitamente diferentes, los motivos por los que están interesados en lo que les podamos ofrecer son muy variados y, además, les impulsan necesidades diferentes.
En un mundo ideal, confeccionaríamos a medida de cada uno de los individuos todo lo que ofrezcamos. Pero eso no es práctico.
La segmentación, sin embargo, es una solución pragmática. Es una manera de agrupar, a los miembros de una audiencia particular, en grupos de tamaño manejable, a los que poder dirigirse según sus necesidades específicas, sus deseos y motivaciones.»
Morris Hargreaves Mcintyre, autor del modelo Culture Segments.



